Reelección de Maduro con cerca de 70% de abstenciones

Gran parte de la comunidad internacional denuncia que las elecciones fueron fraudulentas. Maduro logra perpetuarse, aunque está solo.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, se encaminaba a su reelección pese a la profunda crisis del país, tras unos comicios con modesta afluencia, boicoteados por la oposición y desconocidos por gran parte de la comunidad internacional.

La votación, para la que fueron llamados 20,5 millones de electores, terminaba a las 18, pero los centros electorales donde había votantes permanecían abiertos. Muchos colegios, sin embargo, estuvieron semivacíos.

La jornada transcurrió en tranquilidad y con una moderada afluencia de votantes, mayor en los barrios populares donde el chavismo ejerce fuerte influencia. Analistas estiman que una alta abstención favorecerá a Maduro por el voto duro chavista del 25%.

Apoyada por varios gobiernos, la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) promovió la abstención al negarse a participar en un proceso que considera una "farsa" para perpetuar a Maduro en el poder.

Pero el exchavista Henri Falcón se separó de sus filas, con la esperanza de capitalizar la impopularidad del mandatario, que ronda el 75% ante la debacle económica y social.

Apagones; falta de comida, medicinas, transporte y agua; precios por las nubes con un ingreso mínimo que da para un kilo de leche en polvo, abruman al venezolano y cientos de miles emigraron en los últimos cuatro años.

No obstante, con una oposición dividida y sus principales líderes inhabilitados o presos, y con un vasto poder institucional con los militares al frente, Maduro tenía según expertos casi seguro su segundo mandato de seis años, que comenzará en enero de 2019 pues los comicios fueron adelantados.

Falcón y el pastor evangélico Javier Bertucci, otro adversario de Maduro, denunciaron "chantajes" del oficialismo con los llamados "puntos rojos", donde el gobernante partido socialista registra a los votantes a través de un carné necesario para recibir ayuda social.

Venezuela ha vivido en el gobierno de Maduro una de sus peores crisis: el FMI estima la caída del PIB en 15% y la hiperinflación en 13.800% para 2018.

El país y la petrolera PDVSA fueron declaradas en default parcial en 2017, y la producción de crudo cayó al peor nivel en tres décadas.

"La economía que tenemos hoy no nos sirve porque fue infectada de neoliberalismo", dijo este domingo Maduro, exchofer de bus y sindicalista de 55 años en el poder desde 2013, prometiendo cambios para traer "prosperidad".

El mandatario se beneficia de los leales al fallecido Hugo Chávez (1999-2013) y de la dependencia de sectores populares de programas sociales y clientelistas.

"La cosa está dura pero es culpa de la guerra económica", dijo Rafael Manzanares, de 53 años, quien vive de la caja de alimentos subsidiados que vende el gobierno.

Maduro culpa de la debacle a esa "guerra de la derecha" aliada con Washington, pero sus adversarios le atribuyen un desastroso manejo de la economía.

Falcón, exmilitar retirado de 56 años, propone dolarizar la economía, revertir expropiaciones y aceptar ayuda humanitaria.

"Mis cuatro hijos se fueron a Colombia para poder enviarme dinero", aseguróMaritza Palencia, de 58 años, quien votó por un "cambio".

En varios países, migrantes venezolanos realizaron pequeñas protestas contra los comicios. Maduro confía en  el apoyo de China y Rusia y de la, hasta ahora incondicional, cúpula militar. En el Vaticano, el papa Francisco oró para que Venezuela encuentre "el camino de la paz y la unidad"

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